Entrada #88. Encuesta Nacional de Lectura 2006



¿Recuerdan cuándo haces unos 4-5 años se puso de moda en México lo de los bajos niveles de lectura? Se decía que el mexicano lee en promedio libro y medio al año. Las razones son muchas: los libros son caros, la gente no fomenta la lectura, y hay personas que encuentran aburrido leer. Bueno, hace poco estaba viendo la "Encuesta Nacional de Lectura" del 2006 que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes encargó a un área de la UNAM.

Los resultados son miles de millones de tablas de resultados, pero nada me gustó:


¿Cuándo usted era niño...? Es una pregunta para ver la relación que hay entre los lectores y su infancia. Cuando yo era niña leía sola, especialmente cuando estaba aprendiendo. Yo le leía cuentos a mi mamá mientras ella hacía cualquier otra cosa.

Mis maestros me leían pero ese es su trabajo no? También me leían cuentos mi mamá y mi abuelita. Yo tenía libros gordos de cuentos. Me gustaba bastante.

¿Les leían cuándo eran niños? Eso parece ser muy importante, tanto si ustedes leían, como si sus padres leían, o si habían libros en sus casas. Hay gente que solo tenía los libros escolares, pero de nuevo, los libros son muy caros, y en un país como el nuestro, hay otras prioridades.

Aquí en mi casa si leían. Compraban varias revistas que antes estaba muy de moda, y siempre han habido un buen número de libros. Cuando era niña no había internet, por lo menos no en las casas ni al alcance de todos, así que teníamos enciclopedias; además mis papás dan clases y siempre han tenido libros en la casa.

¿Cuál es su libro favorito? NINGUNO. Fue la gran mayoría, el mexicano no tiene libro favorito. Y si hubiera uno, aparentemente sería la Biblia.

Yo creo que esta encuesta salió chafa. ¿La Biblia es el libro favorito de los mexicanos? Yo no digo que no la hayan leído, al menos por partes... pero no considero que sea el libro favorito de muchos. De la Biblia, lo único que leí completo fue "El Cantar de los cantares", pero es un poema romántico que no entiendo que hace en la Biblia. Honestamente, yo no creo que el mexicano haya leído gran cosa de la Biblia, si acaso conocerá lo que le leen en misa.

¿Y ya vieron cuántos libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez hay? Juventud en éxtasis, Volar sobre el pantano, La fuerza de Shesid... sin comentarios. ¿Ese fulano que no escribe novelas para Televisa?

En tercer lugar: Don Quijote de la Mancha. ¡Don Quijote de la Mancha! ¿Quién ha leído ese libro completo? Es todo un reto, y será un gran libro, no lo pongo en duda, pero es una lectura bastante complicada:

. De esa manera, respondió Sancho Panza, si yo fuese rey por algún milagro de los que vuestra merced dice, por lo menos Juana Gutiérrez, mi oislo, vendría a ser reina y mis hijos infantes. ¿Pues quién lo duda? respondión Don Quijote. Yo lo dudo, respondió Sancho Panza, porque tengo para mí que aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentaría bien sobre la cabeza de Mari Gutiérrez. Sepa, señor, que no vale dos maravedís para reina; condesa le caerá mejor, y aún Dios y ayuda. Encomiéndalo tú a Dios, Sancho, respondió Don Quijote, que él le dará lo que más le conventa; pero no apoques tu ánimo tanto que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado. No haré, señor mío, respondió Sancho, y más teniendo tan principal amo en vuestra merced, que me sabrá dar todo aquello que me esté bien y yo pueda llevar.

Y no es que yo quiera ser mala, pero no conozco mucha gente que lo quiera leer todo y que le entienda, en general considero que si de verdad la gente respondió que ese es su libro favorito, simplemente mintieron. Ahora que si uno va a mentir, mínimo que digan algo más creíble. Cien años de soledad se ubica en el cuarto lugar, y es un libro muy bueno, de mis favoritos, de los que uno podría creer que fuera el libro favorito de muchos. En México Gabriel García Márquez quizás sea de los escritores más conocidos, y me gustaría creer que ese cuarto lugar es válido, pero bien podría ser producto de mentiras, de gente que solo respondió por quedar bien. Les digo que se me hace chafa.

Luego aparece Cañitas (no hay en Wikipedia nada sobre Cañitas, mágico). Confieso que lo leí. Pero no me critiquen, estaba en secundaria y lo leí en un día o dos entre clase y clase. Es una historia ridícula de exorcismos, fantasmas, ouijas, y cosas paranormales. No vale la pena.

Harry Potter y El Código da Vinci estaban de moda para la época de la encuesta. Digamos que no opinaré porque a mi me gusta Harry Potter, y el Código da Vinci se deja leer. Lo malo de estos dos es lo que hicieron con sus historias. Harry Potter se vendió, y al Código le hicieron una fama que no merecía, le dieron demasiada importancia, todos hablaban de ese libro. Normal que aparezcan en la encuesta.

El Principito y los Hornos de Hitler parece ser que los dejan a leer en las escuelas. Leí el Principito cuando era niña y recuerdo que no me gustó, pero no me acuerdo de que trata. Y los Hornos de Hitler no tengo ni idea.


Y ahora cambiemos de tabla:


¿Cuál es tu autor favorito? La GRAN mayoría no lo sabe, no contestan, o no tienen. Claro, es que no saben quien escribió la Biblia ¬¬

¿Saben qué es horrible? Fíjense quién es el escritor favorito de México: Carlos Cuauhtémoc Sánchez! Y yo lo odio! Tienen que entrar aquí y ver los videos de sus libros! JA! ¿Así o más ridículo? ¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?

Y en segundo lugar, García Márquez. Pero al mexicano no le importa que este hombre sea ganador del Nobel a la literatura, que sus libros se traduzcan a todos los idiomas del mundo, no, ellos prefieren su Sangre de Campeón. No importá que Cien años de Soledad este llenó de historias como:

El domingo, en efecto, llegó Rebeca. No tenía más de once años. Había hecho el penoso viaje desde Manaure con unos traficantes de pieles que recibieron el encargo de entregarla junto con una carta en la casa de José Arcadio Buendía, pero que no pudieron explicar con precisión quién era la persona que les había pedido el favor. Todo su equipaje estaba compuesto por el baulito de la ropa un pequeño mecedor de madera con florecitas de colores pintadas a mano y un talego de lona que hacía un permanente ruido de clac clac clac, donde llevaba los huesos de sus padres. La carta dirigida a José Arcadio Buendía estaba escrita en términos muy cariñosos por alguien que lo seguía queriendo mucho a pesar del tiempo y la distancia y que se sentía obligado por un elemental sentido humanitario a hacer la caridad de mandarle esa pobre huerfanita desamparada, que era prima de Úrsula en segundo grado y por consiguiente parienta también de José Arcadio Buendía, aunque en grado más lejano, porque era hija de ese inolvidable amigo que fue Nicanor Ulloa y su muy digna esposa Rebeca Montiel, a quienes Dios tuviera en su santa reino, cuyos restos adjuntaba la presente para que les dieran cristiana sepultura. Tanto los nombres mencionados como la firma de la carta eran perfectamente legibles, pero ni José Arcadio Buendía ni Úrsula recordaban haber tenida parientes con esos nombres ni conocían a nadie que se llamara como el remitente y mucha menos en la remota población de Manaure. A través de la niña fue imposible obtener ninguna información complementaria. Desde el momento en que llegó se sentó a chuparse el dedo en el mecedor y a observar a todas con sus grandes ojos espantados, sin que diera señal alguna de entender lo que le preguntaban. Llevaba un traje de diagonal teñido de negro, gastado por el uso, y unos desconchados botines de charol. Tenía el cabello sostenido detrás de las orejas con moños de cintas negras. Usaba un escapulario con las imágenes borradas por el sudor y en la muñeca derecha un colmillo de animal carnívoro montado en un soporte de cobre como amuleto contra el mal de ojo. Su piel verde, su vientre redondo y tenso como un tambor, revelaban una mala salud y un hambre más viejas que ella misma, pero cuando le dieran de comer se quedó con el plato en las piernas sin probarlo. Se llegó inclusive a creer que era sordomuda, hasta que los indios le preguntaran en su lengua si quería un poco de agua y ella movió los ojos como si los hubiera reconocido y dijo que si con la cabeza.

Se quedaron con ella porque no había más remedio. Decidieron llamarla Rebeca, que de acuerdo con la carta era el nombre de su madre, porque Aureliano tuvo la paciencia de leer frente a ella todo el santoral y no logró que reaccionara con ningún nombre. Como en aquel tiempo no había cementerio en Macondo, pues hasta entonces no había muerto nadie, conservaron la talega con los huesos en espera de que hubiera un lugar digno para sepultarlos, y durante mucho tiempo estorbaron por todas partes y se les encontraba donde menos se suponía, siempre con cloqueante cacareo de gallina clueca. Pasó mucho tiempo antes de que Rebeca se incorporara a la vida familiar. Se sentaba en el mecedorcito a chuparse el dedo en el rincón más apartado de la casa. Nada le llamaba la atención, salvo la música de los relojes, que cada media hora buscaba con ojos asustados, como si esperara encontrarla en algún lugar del aire. No lograron que comiera en varios días. Nadie entendía cómo no se había muerto de hambre, hasta que los indígenas, que se daban cuenta de todo porque recorrían la casa sin cesar con sus pies sigilosos, descubrieron que a Rebeca sólo le gustaba comer la tierra húmeda del patio y las tortas de cal que arrancaba de las paredes con las uñas. Era evidente que sus padres, o quienquiera que la hubiese criado, la habían reprendido por ese hábito, pues lo practicaba a escondidas y con conciencia de culpa, procurando trasponer las raciones para comerlas cuando nadie la viera.

Desde entonces la sometieron a una vigilancia implacable. Echaban hiel de vaca en el patio y untaban ají picante en las paredes, creyendo derrotar con esos métodos su vicio pernicioso, pero ella dio tales muestras de astucia e ingenio para procurarse la tierra, que Úrsula se vio forzada a emplear recursos más drásticos. Ponía jugo de naranja con ruibarbo en una cazuela que dejaba al sereno toda la noche, y le daba la pócima al día siguiente en ayunas. Aunque nadie le había dicho que aquél era el remedio específico para el vicio de comer tierra, pensaba que cualquier sustancia amarga en el estómago vacío tenía que hacer reaccionar al hígado. Rebeca era tan rebelde y tan fuerte a pesar de su raquitismo, que tenían que barbearía como a un becerro para que tragara la medicina, y apenas si podían reprimir sus pataletas y soportar los enrevesados jeroglíficos que ella alternaba con mordiscos y escupitajos, y que según decían los escandalizados indígenas eran las obscenidades más gruesas que se podían concebir en su idioma. Cuando Úrsula lo supo, complementó el tratamiento con correazos. No se estableció nunca si lo que surtió efecto fue el ruibarbo a las tollinas, o las dos cosas combinadas, pero la verdad es que en pocas semanas Rebeca empezó a dar muestras de restablecimiento.

He decidido que me saltaré todo lo que pienso sobre los autores que escogieron como favoritos. Lo único que no puedo callar es la aberración de haber preferido a Carlos Trejo sobre Mario Benedetti. ¿Es personal? ¿Es en serio? ¿Carlos Trejo? ¿Saben quién es Carlos Trejo? Intenten en Wikipedia. Ja! No aparece. ¿Saben por qué no aparece? Porque es el tipo loco con ideas paranormales, el raro que escribió Cañitas, un cazafantasmas bien guapo, pondría la foto pero manchará mi blog.

¿Saben quién es Benedetti? Todos saben quien es. Todos amamos a Benedetti, yo amo a Benedetti. Es tan horrible, trágico, esa encuesta no puede ser cierta!

Pasemos a otra cosa:

¿A qué edad cree usted que leía más? Yo creo que leía más de los 15 a los 17, porque estaba en la prepa, no trabajaba, y en general porque tenía tiempo para hacerlo. Pero el mexicano, según la encuesta lee más entre la primaria y la secundaria que en toda su vida.

Me preocupa que la época en la que más lea uno es en la primaria. ¿Cuánto más podrás leer? ¿Cuánto recordaras? ¿Qué tanto entenderá uno? Y aparentemente a los 30 casi no lees. Debe ser porque a esa edad estas trabajando, tienes tus cosas, tus hijos, y poco tiempo libre para eso, pero yo creo que la lectura no se debe perder nunca. Siempre hay tiempo. Leer a ratitos, pero no dejarlo. Yo creo que leer enriquece bastante.

La que sigue es una tabla sobre costumbres:

Por lo menos, la mayoría lee los libros completos. Algo es algo. Y hasta hay mexicanos que repiten el libro. Y unos cuantos mexicanos son tan chingones que pueden leer oyendo música, viendo la tele, y leer varios libros al mismo tiempo. Qué talentos.


Y ya para terminar:
¿Usted lee libros, periódicos, revistas, historietas, en internet... internet... Oigan!! ¿Dónde dejaron a los Internets? Así es, no lo tomaron en cuenta. ¡Eso sí es chafa! Es uno de los medios que más favorecen a la lectura, pasamos horas aquí, haciendo muchas cosas, pero también leyendo. Leemos de todo, noticias, chismes, notas rídiculas del face, algunos todavía leen sus cadenas, blogs, libros, de todo. Espero que la próxima vez que hagan una si lo consideren. Creo que es importante.

7 Response to Entrada #88. Encuesta Nacional de Lectura 2006

~Px
17 de febrero de 2010, 19:57

Te alteras..

Anónimo
18 de febrero de 2010, 8:39

Mi libro favorito es Sangre de Campeón, tiene su lado místico porque sale un ángel :)

20 de febrero de 2010, 12:05

Creo que muchos envidiamos el entorno en que naciste, ademas de tu encanto nato por la lectura y por consecuente la escritura.
Yo solo puedo leer cosas fáciles, y no por mucho tiempo, despues de media hora empiezo a aburrirme, pero ese pedacito que copiaste de Marquez... fue buenísimo, me dejó con ganas de más, y justo le cortas!! mmm... no ves que en mi es muy dificil crear ese sentido de interes en lo que leo!
Bueno la cuestion que, muy bien tu anàlisis de encuesta, asi hubieras hecho uno para el proyecto de la papeleria U.u

20 de febrero de 2010, 13:28

Si ya se, ya era la idea, pero ya me dijeron que quedó como un super comercialote. Ni modos, es de Cien años de soledad, búscalo en los internets por ahí andará xD

Anónimo
21 de febrero de 2010, 11:57

que onda MJ! soy carlos Arreola pues creo que es como de susto la encuesta y sus resultados. Te confieso que no he leido la obra del difunto benedetti pero ahora si lo haré,jejej. saluditos :D

Anónimo
4 de marzo de 2010, 21:28

Hay Maria, es la entrada que mas trabajo me ha costado leer, sinceramente, wow, y eso pq vi las tablas y graficas que ponias, ademas de que me reia con todos los comentarios que pusiste, y me puse a pensar, realmente creo que lo hacian porque es de los mas se comentan entre personas, osea,los libros de autoayuda, asi como juventud en extasis, esq realmente es mas facil encontrar un libro de el, y asi, que uno de gabriel garcia marquez es decir, hay creo que ya me perdi jajaj, repito,me dejast impresionado con esta entrada... fue muy larga y se ve que si t ofendio lo de benedetti:D

AThO0 IMIS

8 de marzo de 2010, 18:00

Yo siempre he leido, desde que era niño, en esos tiempos mis favoritos eran Las mil y una Noches y las novelas de Julio Verne (la Isla del Tesoro principalmente). Ahora me gustan mucho las novelas de García Márquez y los cuentos del Benedetti. En el periódico, antes no me perdía a Almazán y ahora a Germán Dehesa. También disfruto muchos los relatos de Oliva Pacheco y mis artículos ja ja ja.

 

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