Entrada #119.- Dentistas

Les cuento, estoy en el consultorio de mi papá, vine porque mi a mi abuelita le duele mucho su muela y ya no le sirve y entonces se la tienen que sacar. Mi mamá no pudo venir, y como sería mala onda mandar a mi abuelita sola, pues vine yo. Pero a mi esto no me gusta. Juro que estoy sufriendo más que mi abuela.

Estamos en la larga espera de que la anestesia haga efecto.  Es un tormento lento, porque todos sabemos lo que sigue, solo es cosa de esperar a que duela menos.

A mí nunca me han sacado una muela. Mis experiencias dentales, son diversas, pero aún no he llegado a que me saquen una muela. Cuando tenía como catorce años me sometieron a ortodoncia (Brackets) porque tenía dos dientes chuequitos y mi mordida no era adecuada, se supone que cuando uno muerde los dientes de arriba deben de quedar adelante, pero cuando yo mordía mis dientes chocaban y … no se, yo podía vivir así pero ni modos. Un año con brackets en los dientes de arriba. Mala onda, pudiendo escoger mis doce, trece, veinte años, los catorce, de los más difíciles de lidiar con la autoestima, pero ni modos. No lo pase tan mal, mi sonrisa no es perfecta, pero  no se ve mal.

Muero, otra inyección de anestesia a la abuelita. No quiero mirar, pero me queda enfrente. 

Cuando yo era chiquita, me sacaron un diente porque ya venían los otros y no se me habían caído los de leche. Me pusieron anestesia, pero mi papá tenía una técnica para la anestesia con los niños.  Yo, a mis escasos 5 o 6 años, pues ya sabía que la anestesia tenía que ver con inyecciones, pero mi papá me dijo que el tenía una anestesia mágica para niños. A los niños los anestesiaban con spray. Entonces, todo lo que uno tenía que hacer era cerrar los ojos para que el spray no fuera a dañarlos, cerrarlos mucho, concentrarse en la plática tan amena que te daban, y al final, cuando algo te molestaba, porque ni siquiera dolía, abría uno los ojos y él tenía una botellita con un líquido como agua que hacía el papel de la anestesia mágica en spray y listo, el niño contento que se dejaba quitar su diente de leche, que el doctor tendría que devolverle limpiecito para que el ratón fuera por ellos y te dejaran tu dinero. A los adultos ya no les dejan porque los ratones son pesados y solo quieren dientes de lechita nuevos, cada quien.  Mi prima Rocío conservo una muela de leche hasta después de que a su hija se le terminaron de caer los suyos y mi papá se la saco en una ocasión que algo le pasó  a una de sus otras muelas. Tal vez a ella le hayan dejado algo, no se.

Lo más horroroso que me han hecho en la boca, que es lo más horrible y doloroso que me ha pasado en toda mi vida fue una endodoncia. Una endodoncia es que te saquen un nervio que por alguna razón (que Wikipedia les podrá contar mejor que yo) se muere. Probablemente la causa es una infección, pero el asunto es que es muy doloroso. Se te hincha todo, sale pus, una serie de circunstancias penosas de contar y al final terminas en un consultorio de un doctor que no conoces, muerta de terror, y llena de preguntas porque yo a todos mis doctores llego con una cantidad descomunal de preguntas  de las sencillas hasta “¿Puedo morirme de esto?”, siempre es importante saber.

La endodoncia, según mis recuerdos es que un mal hombre te meta unos palillos de madera ultra finos y te los clave lenta y repetitivamente en tu encía que pese a toda la anestesia del mundo (que no fue de las mágicas sino de las de aguja gigante y directo al rincón donde se unen las mandíbulas) duele un montón. Creo que hubiera sido mejor que me sacaran la muela. De hecho, perdí un pedacito de muela, tengo una incrustación. No se lo quiero decir a mi abuela, pero mi papá cree que eso le espera a ella. Lo bueno del caso, es que ella no lee mi blog, así no sufrirá.  Los dentistas no son malos, pero la verdad, si uno se espera que el dolor llegué a ser tan intenso que estén al borde del desmayo… bueno, uno tiene culpa. No dolería tanto si fueran antes.
Bien, pobre abuela, creo que ya nos vamos. Hace poco confesó que tiene como dos meses que empezó a sentir las molestias, pero claro, aguanto hasta el límite de sus fuerzas.

Creo que mi siguiente procedimiento será blanquearme los dientes porque están amarillosos y no me gustan.  Espero que todos ustedes no tengan problemas con sus dientes y les deseo desde lo más profundo de mi alma, que nunca en su vida tengan que ir por una endodoncia.  

3 Response to Entrada #119.- Dentistas

Karla A.
6 de agosto de 2010, 10:53

Hola!! mari buen día.
Por si no te acuerdas de mi soy la gemela sobrina de Lety y Alfredo. Esta muy interesante tu publicacion del Dentista.. yo no he ido a ninguna endodoncia.. pero me imagino que debe ser feo y doloroso.. pobre de tu Abuelita.. espero ya este mejor ;D
Saludos y q estes bien... les das mis saludos igual a tus papás..
Hasta pronto!!!!

11 de agosto de 2010, 16:05

De hecho yo publique sobre el dia que me sacaron las cuatro muelas de un jalon, senti que me mataban, al final dicen que quede como en shock asi super blanca y sin poder moverme pero fue un ratito. es lo mas feo del universo y hasta el dia de hoy yo me resisto a ponerme braquets, tengo la paranoia de que los dentistas solo queiren sacar dinero con esas cosas del mal, a parte tengo 23 años! a esta edad y con braquets me parece ridiculo.

29 de agosto de 2010, 15:28

pues a mi tu papá me hizo sufrir, y que crees? tu fuiste testigo también! como que a pesar de todo si eres media sádica xD

 

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