Entrada # 142.- La historia favorita de Carmen M.

No se porque se me da escribir historias de viejitas, ha de ser por que una historia que me han contado y ya me se es más fácil de escribir que un tema nuevo, que exige planearlo más. En fin, les contaré la historia favorita de una señora que conocí. 

Doña Carmen M. fue una vecina de lo más alegre que se puede tener, o eso parecía; la verdad es que ya ni recuerdo cuanto tiempo tiene que murió, no han de haber pasado 10 años, y tampoco era alguien cercano, sin embargo me caía bien. Era una señora ya grande, viejita, que tenía un aire con mi bisabuela, tenían ese cuerpo con cintura gorditas pero no fofas, era blanca, de cabello rizadito, solo usaba vestidos y todos con el mismo estilo que tanto les gustaba a las de su generación, cuello alto, un mandilito como de niña en el cuello, mangas al codo, cinturón de la misma tela que el vestido... ese tipo de ropa. Era tía de la dueña de la tienda y pasaba largas horas ahí, por eso la conocí, siempre que iba a la tienda ahí estaba ella, platicando alegremente, riéndose mucho con esa voz tan alta y peculiar, que de hecho le servía para rezar, era rezadora. En las novenas de mi abuelita y hasta en las de mi mamá rezaba y cantaba. Era la clásica viejita alegre y buena onda. Ni siquiera creo que haya sido tan grande, pero no puedo calcular su edad.

Lo que más recuerdo de ella, y que es la razón por la que estoy escribiendo, es la mejor historia de su vida. Cuando ella era joven alrededor de los años 40´s  entró a trabajar al aeropuerto y  era la encargada de dar instrucciones a los pilotos. Pensar en los años 40´s es pensar en blanco y negro para mi ella esta sentada en una mesa muy pasada de moda pero al mismo tiempo avanzada para su época, dando instrucciones sobre como aterrizar con su radio, su blusa clásica y su flada larga a la cintura. 

Doña Carmen dice que era amiga de los pilotos, aunque no los conociera, simplemente de tanto hablar con ellos, pero hubo uno que fue más especial que todos los otros, uno que se quedó en su memoria para siempre. Se llamaba Pedro, siempre que a el le tocaba volar y pasaba por aquí se saludaban, platicaban y se caían bien, aunque ella nunca lo había visto, porque nunca aterrizaba en la ciudad. Sin embargo, un día el decidió bajar a conocer a Carmen M. y entonces la mujer se convirtió en una de las más afortunadas de su generación al ser presentada con Pedro Infante, el más grande icono de su época, que había bajado a conocer a la campechanita. 

La narración de esta historia por parte de Doña Carmen M. en la tienda invariablemente terminaba con algún impresionado, Ana, su sobrina con cara de haber escuchado la historia 20 veces, y doña Carmen lamentando como Pedrito murió tan trágicamente. 


Escuche esta historia varias veces, y la contaba tan bien...es curioso los recuerdos que nos quedan de la gente. 

5 Response to Entrada # 142.- La historia favorita de Carmen M.

~Px
24 de febrero de 2011, 23:31

A mi lo que me impresiona es la manera en que cuentas las historias, casi casi me siento como si hubiera conocido a Pedro Infante xD

Anónimo
25 de febrero de 2011, 10:16

Me encanta cuando escribes historias así :)

iveth oliva
25 de febrero de 2011, 12:08

a mi me gustaba mucho cuando me contaba esa historia!! =) ke bueno ke la eskribiste en tu blog!

Zorro
1 de marzo de 2011, 20:55

Si yo también escuché esa historia de Doña Carmen.Te mando un besote.

6 de marzo de 2011, 11:05

Me gustan las historias antiguas rescatadas de sus propios protagonistas. Doña Carmen y su afortunado relato ya forman parte del ciberespacio gracias a tus letras.

Saludos sobrinilla

 

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