Entrada 148.- De los niños

Este fin de mes dejaré de ser pasante de contaduría para trabajar como Au Pair por un año en Estados Unidos. Au pair es una palabra francesa que se usa para describir a una estudiante que se va a vivir a otro país, estudia el idioma, conoce la cultura y se aloja en la casa de una familia en la que trabaja cuidando a los niños.

En unas dos semanas más estaré a cargo del cuidado de unos pequeños hermanitos en Plainview, Nueva York.  Emocionalmente hablando, tengo todos los sentimientos propios de alguien que esta muy emocionado por la experiencia que va a vivir y de alguien que esta muy triste por la distancia física que interpone entre su familia, sus amigos, su gente y su pareja.   En resumen, es como estar en una montaña rusa permanente emocional, y en todo caso, la entrada no trata de como me siento porque se volverían hojas y hojas de contradicciones y bipolaridad absoluta, que nadie, ni yo misma, va a entender.

Creo que en realidad la entrada se trata del proceso psicológico que se requiere para que una persona diga, sí, yo me hago cargo de los niños.  Digamos que yo me enteré del programa hace dos años y quedé fascinada por las múltiples ventajas que ofrece.  Este es un programa avalado por el gobierno de Estados Unidos, que lleva muchos años establecido, y que te permite viajar, y estudiar en una forma segura y económica.  Tienes un horario de trabajo, vives con una familia, vas a la escuela, tienes fines de semana, te pagan bien, gozas de un seguro médico, tienes muchas actividades con las Au Pair de tu área, y tienes una semana en la academia de Au Pairs donde te preparan para cualquier cosa.  Yo quedé convencida de manera instantánea cuando conocí a Aliette, una amiga de mi hermana que acababa de regresar de su temporada de Au Pair.

Pero una cosa es que te encante la idea de viajar, conocer y aprender inglés y otra que seas una persona capaz de cuidar a niños que no son tuyos. Para empezar, no a todas las personas les gustan los niños, y no porque seas mujer vienes con el instinto maternal desarrollado.  A mi siempre me gustaron mucho los niños,  pero a raíz de la idea de Au Pair, a conciencia me fui pegando a mis primitos, y a los niños más cercanos para ver si me gustaban los niños lo suficiente. Después de que te quedas con niños por un buen rato, logras entretenerlos, vez que el niño tiene una buena reacción contigo, y no tienes inconveniente en llevarlos al baño, pues dices, sí, definitivamente sí me gustan tanto como para entrar al programa.

Imagínate que no te gustaran los niños, el grave error que sería entrar a este programa solo con la idea de viajar. Los resultados serían una pérdida de tiempo y dinero para la familia y un mal rato para ti cuando no sepas que hacer.

Uno de los requisitos que te pide el programa para que te acepten es que tengas una experiencia en alguna guardería o kínder.  Yo entré a una guardería y ha sido creo mi trabajo favorito hasta ahora. Recuerdo que el primer día estaba toda temerosa, no sabía que pasaría, no sabía que hacer con más de 15 niños juntos, claro, yo no era la maestra, era una auxiliar, pero aún así.

La verdad es una experiencia que me encantó. No tienen idea lo gratificante que es. Es un trabajo cansado físicamente porque todo el día estas parada, corres, brincas, saltas, te tiras al suelo y no paras todo el día.  Pero no pasó un solo día sin que un niño dijera algo chistoso, o te dijeran algo bonito.  Los niños de 3 años son un amor.  Claro, no son santos, ni son tranquilos, y corren por todos lados, y gritan y se tiran al suelo y les cuesta mucho trabajo compartir pero, no hay forma que te enojes más de media hora con ellos porque por lo general son buenos y muy cariñosos. A nosotras nos abrazaban mucho, y lo que más me encantaba de todos ellos era su peculiar forma de hablar.

Los niños hablan bien raro y curioso.  Un día llegó una niña cantando "Guadalalupana, guadalalupana". Tenían una idea bien curiosa de lo que era compartir, cuando alguien agarraba algo decían "No comparte, no comparte" y cuando ellos tenían algo decían "no quiero compartir, no quiero compartir".  Había un niño muy bonito, era el más chaparrito de todos pero era el más inquieto, cuando lo regañabas te amenazaba con llamar a la policía.  Yo le decía que si los llamaba se lo iban a llevar él. Todos suelen repetirte mucho las instrucciones que les dices, como por ejemplo cuando se lavaban las manos te miran y te dicen "Poca agua".

A la corta edad de todos los niños de mi grupito, se les notaba fuerte sus personalidades. ¿Pueden creer que había una niña matada? Eso me sorprendió. Es una niña que en su casa su mamá la pone a dibujar y colorear y hacer mil manualidades, entonces la niña era la que mejor dibujaba, no se salía de la raya, hacía cosas bonitas de niña grande y sabía escribir su nombre.  Había una niña que va a ser inteligente pero un poco retraída y hasta tiene cara de que será bonita.  Un niño que tenía cara de señor.  Una niña muy mentirosa e increíblemente cizañosa. Una de esas niñas que quien sabe por que se apartan y nadie quiere jugar con ellas. Un niño que tenía aires de intelectual porque el lo sabía y lo podía todo, "Mire maestra, mire como corro más rápido, mire como brinco más alto, mire como me porto bien".  Un niño sobreprotegido, una niña muy descuidada.  En fin, había de todo.

No pude evitar tener dos niños favoritos. Una niña y un niño que no se por que razón se robaron mi corazón. La niña era muy inteligente, trabajaba súper bien y la maestra no se lo reconocía. Era una niña algo retadora, pero se portaba bien. Le gustaban mucho los cuentos que les contaba, se aprendía de memoria las canciones,  podía jugar sola o acompañada para eso era independiente, tardaba horas en quedarse dormida y le gustaba platicar conmigo. Me preguntaba ¿Por qué ya no vas a la escuela? Porque ya terminé de estudiar ¿Tienes hijos? No ¿Por qué? Porque todavía estoy joven.  Después me decía, ¿No tienes hijos? No. Porque eres joven, ¿verdad? Sí.

El niño era muy arisco.  Todos los niños abrazaban  y daban besitos por todo.  Este niño jamás. De hecho a este niño me lo tuve que ganar a pulso porque no me gustaba que fuera el único que no me quisiera.  Todos los días teníamos que cambiar de ropa a los niños, y los primeros días, en los cambios de ropa el me preguntaba ¿Ya te vas?  No ¿Cuándo te vas?  Me rompía mi corazón.  Luego era más lindo, se acercaba a mostrarme sus tareas, y las cosas que llevaba a la escuela. Era el niño más fan de Woody del mundo, más fan que Andy. Al final ya se dejaba abrazar.

Realmente disfrute mucho a los niños en la guardería, espero tener la misma suerte con los pequeñitos que me van a tocar. Probablemente muchas próximas entradas sean de niños.

3 Response to Entrada 148.- De los niños

12 de julio de 2011, 21:52

Muy bien viaje. Espero aproveches la oportunidad.

Saludos

iveth oliva
16 de julio de 2011, 14:35

kien diria ke mi hermana se iaba a convertir en la reina de los niños u.u jajaja! te extrañare mucho! (bueno ya te extraño =( )

Anónimo
20 de julio de 2011, 10:04

Que belleza... No sabía todo esto de ti ni que te gustaba tanto la guardería. Estudia pedagogía =) o embarázate =P
serás una madre muy amorosa. suerte con tu par de chavillos NYkinos. tqm.
DANI

 

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